jueves, 1 de octubre de 2015

Si conmigo subes, conmigo bajarás, porque no estoy hecha para nada más...

¿Ya adivinaron la respuesta de la adivinanza? Pues si, se trata de La Escalera.

Cuando, años atras, llegué a Holanda, todo era nuevo, hubo que ir probando cosas que nunca había visto en mi vida y tuve que enfrentarme a cosas que quizá me fueran cotidianas...
Con el corazón desbocado y las maletas en las manos, pasé por la puerta de lo que sería, mi nuevo hogar, el sitio en el cual viviría a partir de ese momento.
   Ventanales grandes y espacios abiertos (sala, comerdor, cocina). Con el tiempo, vería y comprendería que así eran las casas en Holanda (Cuando menos las fabricadas los últimos 100 años). No habían canceles en las puertas, ni en las ventanas como en mi rancho, cosa que me gustó enormemente.

Todo era lindo, lindo, lindo... hasta que llegó la hora de ir a dormir... Allí estaba, viéndome con ojos asesinos, implacable: la escalera.
No, no me he vuelto loca (ok, lo estoy, pero eso no es novedad), simplemente, tuve que enfrentar una característica bastante "Común" de este país: Escaleras que dan horror. Y dan horror por lo increíblemente inclinadas y pequeñas.

   Ya sé, seguro están diciendo que soy una exagerada y que soy una mariquita uyuyuy (Que me queo de todo), pero créanme que no es así, la cosa estaba de miedo (y lo sigue estando).
Si están pensando que estoy pidiendo unas escaleras como las de la película "Lo que el viento se llevó"... déjenme sacarlos del error (que en este caso sería horror).

NADA! de pronto me topo con unas escaleras increíblemente estrechas y empinadas, MUY EMPINADAS, tanto que en un escalón ni siquiera cabe mi pie completo.
   Antes de que digan que calzo del Patorce y medio (dígase zapato de Payaso), he de comentar que mi talla de zapatos es mucho más pequeña que el de la mayoría de quienes miden 1.70 mts (24 cm de largo), por lo que sí, si puedo decir que los escalones son increíblemente pequeños.

 Porque a lo mejor uno sube cual si fueran las pirámides en Palenque (Chiapas), agarrándose de los escalones de enfrente
Ya que éstos fueron pensados para que fuera imposible darle la espalda al templo mismo.

¿Pero la bajada? Uyy, Allí sí que los quiero ver! Sólo de la vista hacia abajo, servirá para tener un ataque de vértigo


Hace unos años vinieron de visita a la casa unos familiares y mi tía me pidió usar el baño ubicado en la planta alta. Cuando le mostré las escaleras sólo se escuchó la aspirada súbita de aire, mientras me miró como si preguntara dónde estaban las cuerdas de escalar. Nada, si quería subir, debía hacerlo en escalada libre, sin cuerdas.
¿¿Forma de subir al siguiente piso en Holanda??

Después de un rato, escuché que me llamaba preocupada
-M'ija, y ahora ¿Cómo le hago? No me animo a bajar.-Sus ojos me mostraban que, a menos que le diera un empujón para que cayera rodando, ella no iba a bajar por ningún motivo.
-Pruebe girar y bajar las escaleras de reversa- atiné a pensar, recordando que a veces así bajaba mi madre las escaleras de las pirámides en Montealbán (Oaxaca).
Y bueno, ésa fue la única forma en que la convencí, sin tener que llamar a los bomberos para que la bajaran cual gato en la punta de un árbol.
¡AYUDA! ¡Escaleras holandesas!
   Y si el hecho de que las escaleras poseen una inclinación que le quita el hipo a cualquiera que no sea holandés, además, llegan a incluir al reto de poner una puerta EXACTAMENTE donde la escalera termina.
 ¿En qué cabeza cabe hacer tal cosa? podrán ustedes cuestionarse. Pues bueno, en la cabeza de los holandeses, quienes hacían eso para evitar que el calor de la sala (zona de estar) se escapara por las escaleras a la parte superior de la casa (Ya que el aire caliente tiende a subir).

Durante las renovaciones que tuvimos que hacerle a la casa, se incluyó el recibidor y la zona de las escaleras. Mi marido y yo acordamos que las escaleras no darían directamente a la entrada, sino que había que entrar primero a la zona de estar.
   A la hora de diseñár, mi marido me planteó una situación como la de la foto de arriba: Puerta inmediata a las escaleras.
- Noooo, a mi me dejas un pasillito de al menos un metro- Respondí tajante
-Pasillo? Para qué quieres pasillo- Preguntó mi marido, quien como buen holandés veía eso como desperdicio de espacio.
-Para tener en donde aterrizar en caso de caerme por las escaleras y así no terminar como mosca en parabrisas si llego a rodar por esos horribles escalones!-Digo, no deseo darle más oportunidades a romperme el cuello en tal situación, más si toman en cuenta que las escaleras no cuentan con una zona de descanso. Dígase el espacio en donde, en caso de dar el mal paso, aterrizas a la mitad.
   Y así se construyó, con pasillo y la puerta a un lado.

   He de comentar que con todo y que bajo las escaleras cual gato que van a meter a una tina llena de agua, ya me he ido de nalgas dos veces. DOS.
   En la última vez tuve una plática seria con la escalera, porque ya me tenía harta:
-Mira desgraciada, ya van dos que me haces esto, no pienso pasarte más, donde me vuelvas a hacer caer- Puse mis ojos más amenazadores- Te prometo que hacemos cambio de escaleras, aún cuando mi marido se niegue- Porque ya había sido tema de discusión con el mariado (digo, marido).
   Y bueno, parece que la muy móndriga captó la idea, porque nunca más ha pasado. Aunque he de decir que bajo las escaleras en una combinación de ancianita horrorizada y garrapata en perro flaco.
   ¿Mi marido y los holandeses que vinieron a arreglar lo eléctrico? Ellos las bajan en tropel, como si no hubiera el menor de los problemas.
- Ayyy, seguro se trata sólo de tu casa- Han de pensar ustedes. Pues no, resulta que cuando fui a la casa de mi suegra, con todo y que su escalera era de caracol, los escalones son más espantosos que los de metal que ponían antes en las azoteas!

    Tiempo después, fui a casa de mi cuñado y las escaleras ¡Eran más pequeñas que las de mi casa! ¡Argggg! ¿qué se trata de una perversión de los holandeses? Pues parece que si, que como las casas normalmente eran muy angostas, no se "desperdicia"espacio en escaleras, mucho menos en descansos.
   Y es que, aún en casas grandes o granjas, las escaleras seguían con esta idea. Ok, el palacio de los Reyes seguro que tendrán más de una que te deja sin aliento, pero si la casa es relativamente vieja (o no ha sufrido de renovaciones), las escaleras son de dar miedo.
Escaleras del Palacio Het Loo
   SI se preguntan si uno se acostumbra... hasta cierto punto. Pero eso no quita que, cuando vemos un programa de gente que busca casas en Holanda, una de las primeras quejas que se escucha son LAS ESCALERAS!

4 comentarios:

Natalia Henao dijo...

JAjajjajaja esta genial... yo tambien me he sabido ir de nalgas varias veces intentando bajar esas escaleritas... pero nunca habia pensado que sucedia en todas partes!!!

Deyanira Zandbergen dijo...

Como no hay montañas que escalar los holandeses inventaron ...las escaleras!

Marcovich Giorgio dijo...

Muy bien redactado, (humor y sobre todo, cosas creibles) me he divertido mucho por que conzoco a los holandeses, pero no sus escaleras...asi que gracias por compartir esto, un abrazo desde puebla de los angeles (y escaleras anchas), cholula

Anónimo dijo...

Muy interesante y chistoso, siempre disfruto leer sobre las experiencias de otros hispanos en Holanda. Hace poco publiqué una novela sobre la vida de los inmigrantes en Rotterdam, quizá te pueda interesar. Se titula: Across the Border: Interview with a Refugee

Gracias por compartir tu blog!

Saludos!

I.C. Rivera